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domingo, 23 de agosto de 2026

¿EN QUÉ CREMOS LOS ATEOS?

 

 

                                                             Portada del libro de  Boyer Tresaco

 

        Para los ateos cristianos, el abandono de la creencia en el Dios creador  y todopoderoso (1), dejó un vacío  que, sin duda, necesitábamos llenar de algún modo.  Si ya no era Theos ¿Cual era entonces el fundamento último de nuestro mundo y del Universo en el que estamos incluidos? Fue este el largo camino de re-conversión que hemos recorrido, aunque cada uno por diversas sendas. En un principio, nos dimos cuenta de que debíamos partir, como seres humanos que somos, de lo que nos dice la Ciencia y no de lo que nos dice la Biblia o la Fe, que sería en segundo lugar. Y en esto, cada uno tomó sus propios atajos y veredas. Yo utilicé, ante todo, las del libro de Michel-Yves Bollore y Olivier Bonnassies. Dios. La Ciencia. Las pruebas. El albor de una revolución (2), cuyas páginas sintetizo...

        A principios del siglo XX, la mayor parte de los científicos, casi todos ateos, consideraban el Universo como eterno, fijo e inmutable, sin límites en el tiempo y en el espacio. Esto cambió en 1905, cuando un joven desconocido, llamado Albert Einstein publica un artículo, en el que "postula que la velocidad de la luz es una constante y un absoluto insuperable en nuestro Universo y, por el contrario, el tiempo y el espacio son relativos, ya que pueden contraerse o dilatarse en función del sistema de referencia estudiado...Einstein completa finalmente sus trabajos en 1915 al presentar su "teoría de la gravitación", llamada relatividad general, que corrige, engloba y sustituye a la teoría de la gravitación universal de Isaac Newton, al teorizar que el espacio, el tiempo y la materia están vinculados y que la presencia de la materia o energía deforma la trama del espacio-tiempo" (BOLLORE-BONNASSIES 202:80).  

      Sin embargo, siguiendo las implicaciones de su teoría, se llega considerar un Universo a priori inestable, lo que contradice su punto de partida. Debido a esta aparente contradicción, Einstein agrega en 1917 "una constante cosmológica", que le permite sostener la idea de un Universo estable, fijo e inmutable. Pues bien, esta "constante cosmológica" la cuestiona en 1922 Alexander Friedmann, un joven cosmólogo ruso, quien basándose en los trabajos del propio Einstein publica la primera  teoría de un Universo en expansión. Al conocer Einstein este trabajo, lo descalifica en un principio, afirmando que Friedmann había cometido un error en sus cálculos. Pero, en 1923, Einstein no tuvo más remedio que admitir, que Friedmann no había cometido error alguno y, sin admitir la teoría de un Universo en expansión, reconoce que los cálculos del joven ruso eran exactos y que abrían "nuevas vías de investigación".

       Alexander no pudo explorar tales vías, pues murió de forma prematura, pero esas nuevas vías las emprenderá otro joven científico, el sacerdote católico belga Georges Lemaitre quien, en 1927, resolviendo las ecuaciones de la relatividad general de A.Einstein, publica su tesis sobre un Universo en expansión, tesis confirmada por las observaciones del nuevo telescopio del monte Wilson, creado por Edwin Huble, hechas en 1929, al observar que las galaxias se alejan unas de otras. 

     Lamaitre sacaría posteriormente las consecuencias de su teoría de la expansión del Universo al afirmar, en 1931, que "el Universo tendría un comienzo y provendría, en el origen, de un átomo primitivo, en el que se habría concentrado toda la materia y toda la energía del Universo y que habría entrado, luego. en una fase de expansión, originando el espacio y el tiempo". El descubrimiento posterior de "la radiación del fondo cósmico" por el cosmólogo ruso Georges Gamow y sus discípulos, en 1933, confirmaría finalmente la tesis de Lemaitre (BOLLORE-BONNASSIES 2023: 82-89). 

     No obstante, tales teorías experimentalmente confirmadas no fueron admitidas por los científicos, sino que fueron ridiculizadas por frases, atribuidas a A.Einstein, de que eran "Física de curas" e incluso por Fred Hoyle, presidente de la Royal Astronomical Society londinense que, en 1949 se inventó la expresión "Big Bang" para calificar despectivamente la tesis de Lemaitre: el átomo  primitivo en expansión, originando el espacio, el tiempo y la materia, en forma de energía, según la teoría de la relatividad general de Einstein. De aquí se deduce que los tres elementos tuvieron un principio absoluto y, por tanto, el Universo procede de una causa no natural, trascendente, siendo el origen de todo lo que existe. El término Big Bang, en un principio despectivo, se impuso posteriormente por su sencillez, tanto para los científicos como para los profanos, conociéndose hoy como "el modelo estándar del comienzo del espacio, del tiempo y de la materia" (BOLLORE-BONNASSIES 2023: 96-97). Véase el esquema de la Historia del Universo, según la European Southem Observatory (ESO).     Esquema de la historia del Universo   

       En conclusión. ¿En qué creemos los ateos, tanto los humanistas como los cristianos? En esto: 1º. Que el Universo que podemos observar no es eterno, fijo o inmutable, sino 2º: Que tuvo un principio, en el origen de un átomo primitivo, en el que se habría concentrado toda la materia y toda la energía del Universo y que, en una fase de expansión, originaria el espacio, el tiempo y la materia o energía. Este es "el modelo estándar", conocido también como el Big Bang. 3º:  Si el Universo tuvo un principio, este procede de una causa no natural, trascendente, siendo el origen de todo lo que existe. 4º:  ¿Cuál es esa Causa? Nadie lo sabe, ni puede saberlo, pues no es natural.  No obstante, la Ciencia podría encontrar pruebas que pudieran probar la probabilidad de la existencia de esa causa no natural. Las Religiones podrían ofrecer pruebas de esta Causa,  trascendente e inmanente al mismo tiempo en el ser humano. 

     Pero, en definitiva solo pueden ser balbuceos: "Un no sé qué quedan balbuciendo", como dice San Juan de la Cruz, si nos atrevemos a hablar de esta Causa. Los no-teistas, posteistas o ateos cristianos solemos decir, que la Realidad proveniente del Big Bang es la misma Realidad autocreándose. "La realidad es Una, plural, y autocreativa, es materia dinámica, enigmática. Y nos coloca en la incertidumbre metafísica de no saber si su fundamento último es Dios o un puro mundo sin Dios (Javier Montserrat). Un mundo sin theos...pero, nosotros añadimos, no 'vacío', sino preñado, enigmático, hecho a sí mismo como Realidad (con mayúscula) y Misterio Inasible, digno de un respeto "sagrado" (VIGIL; VILLAMAYOR 2026: 13) (3). 

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NOTAS:
1) Véase el post anterior: Diálogo entre Ateos formales y Ateos cristianos.

2) YVES BOLLORE, Michel; BONNASSIES, Olivier. Dios. La Ciencia. Las Pruebas. El albor de una revolución. Tr. de Amalia Recondo: Revisión de J.M.Lacruz. 2ª reimpresón. Madrid: Funambuista, 2023.

3) VIGIL GALLEGO, José Mª; VILLAMAYOR LLORO, Santiago Eds. Después de Dios, otro modelo es posible. Col. Nuevo tiempo Axial, nº 3. Libros digitales. Servicios Koinonia. Disponible en: info@servicioskoinonia.org (Consulta 23-08-2026)   

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Antonio Moreno de la Fuente 
Miembro de las Comunidades Cristianas Populares y
de Europa Laica
 

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